Los fibromas uterinos, también conocidos como miomas uterinos, son una de las alteraciones ginecológicas más frecuentes en mujeres en edad fértil. Si estás buscando un embarazo y te diagnosticaron fibromas, es habitual que aparezcan dudas: si pueden dificultar la concepción, si siempre hay que tratarlos, qué estudios necesitás o qué ocurre si realizás un tratamiento de Fecundación In Vitro.
En esta nota te explicamos de manera clara cuándo los fibromas pueden influir en la fertilidad y qué opciones existen en cada situación.
¿Qué es un fibroma y cómo se diferencia de un mioma?
Los términos fibroma y mioma uterino suelen utilizarse como sinónimos. Desde el punto de vista médico, el término más preciso es mioma, ya que se trata de un tumor benigno que se origina en el músculo del útero (miometrio). Sin embargo, en la práctica clínica y en el lenguaje cotidiano ambos nombres se usan de forma indistinta.
Lo importante es entender que se trata de formaciones no cancerosas, que pueden variar en tamaño, cantidad y localización, y cuyo impacto sobre la fertilidad depende de estas características.
¿Los fibromas pueden impedir quedar embarazada o afectar la implantación?
En la mayoría de los casos, los fibromas no impiden el embarazo. Muchas mujeres con fibromas logran concebir y cursar embarazos normales. Sin embargo, en determinadas situaciones pueden interferir con la fertilidad o con la implantación embrionaria.
El impacto depende principalmente del tamaño, la cantidad y, sobre todo, de la ubicación. Los fibromas que deforman la cavidad uterina —especialmente los submucosos— son los que más frecuentemente se asocian a dificultades para lograr o sostener un embarazo.
¿Cómo sé si mis fibromas “importan” para la fertilidad?
No todos los fibromas tienen el mismo impacto. De hecho, algunos fibromas pequeños pero mal ubicados pueden ser más problemáticos que otros de mayor tamaño que no afectan la cavidad uterina.
Para evaluar si un fibroma puede influir en la fertilidad, se analiza si deforma la cavidad endometrial, si se encuentra cerca de las trompas o del cuello uterino y si genera síntomas como sangrados abundantes o dolor pélvico. Por eso, la evaluación siempre debe ser individual y basada en estudios específicos.
¿Qué estudios necesito para evaluarlos correctamente?
El estudio inicial suele ser una ecografía transvaginal, que permite detectar y medir los fibromas. Según el caso, puede complementarse con histerosonografía, histeroscopía diagnóstica o resonancia magnética, especialmente cuando hay múltiples fibromas o dudas sobre su ubicación.
Estos estudios permiten determinar si los fibromas interfieren con la cavidad uterina y definir si es necesario algún tratamiento antes de buscar embarazo.
¿Cuándo conviene tratarlos y cuándo no?
No todos los fibromas requieren tratamiento previo a la búsqueda de embarazo. En general, se recomienda intervenir cuando deforman la cavidad endometrial, generan síntomas importantes o existen antecedentes de pérdidas gestacionales o fallas repetidas de implantación.
En cambio, cuando los fibromas son pequeños, asintomáticos y no afectan la cavidad uterina, muchas veces se puede intentar el embarazo sin tratamiento previo, con controles adecuados.
¿Qué opciones de tratamiento existen?
Las alternativas dependen del tipo, tamaño y localización de los fibromas. La miomectomía permite extraer los fibromas conservando el útero y puede realizarse por histeroscopía, laparoscopía o cirugía abierta, según el caso.
En situaciones puntuales, pueden utilizarse tratamientos médicos hormonales para reducir su tamaño, aunque no son de uso prolongado. También existen técnicas mínimamente invasivas como la ablación por radiofrecuencia, que reduce el tamaño del fibroma y mejora los síntomas en pacientes seleccionadas, preservando el útero y, en muchos casos, la fertilidad.
La embolización de arterias uterinas, en cambio, no se recomienda en mujeres que desean embarazo, ya que puede afectar la irrigación uterina.
¿Cuánto debo esperar para buscar embarazo después del tratamiento?
El tiempo de espera depende del tratamiento realizado. Luego de una cirugía mayor, suele recomendarse esperar entre 3 y 6 meses para permitir una correcta cicatrización uterina. En procedimientos menos invasivos, como la miomectomía por histeroscopía, el intervalo puede ser menor.
La indicación siempre debe individualizarse y definirse junto al especialista en fertilidad.
¿Si hago Fecundación In Vitro, los fibromas bajan mis chances?
En tratamientos de Fecundación In Vitro, los fibromas que deforman la cavidad uterina pueden disminuir la tasa de implantación embrionaria. En esos casos, suele recomendarse tratarlos antes de la transferencia.
Los fibromas subserosos o aquellos que no alteran la cavidad, en general, no afectan los resultados de la Fecundación In Vitro, aunque siempre deben evaluarse de forma personalizada.
¿Pueden crecer durante el embarazo?
Algunos fibromas pueden aumentar de tamaño durante el embarazo debido al estímulo hormonal, especialmente en el primer trimestre. Esto puede generar molestias, dolor o sangrados, aunque la mayoría de los embarazos cursan sin complicaciones.
El seguimiento obstétrico es clave para detectar y manejar cualquier eventualidad a tiempo.
¿Qué señales de alerta requieren consulta inmediata?
Durante el embarazo, es importante consultar si aparece dolor abdominal intenso y persistente, sangrado vaginal, fiebre, contracciones frecuentes antes de término o disminución de movimientos fetales en etapas avanzadas.
Tener fibromas uterinos no significa que no puedas quedar embarazada, pero sí que necesitás una evaluación cuidadosa si estás buscando un bebé. En muchos casos no requieren tratamiento; en otros, intervenir de forma adecuada puede mejorar significativamente las chances de embarazo.
La clave está en analizar cada situación de manera personalizada, con información clara y acompañamiento profesional.
Si querés evaluar tu caso en particular y saber cuáles son los próximos pasos, podés pedir una consulta con nuestro equipo especializado en fertilidad.
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