Hablar de fertilidad hoy implica mucho más que pensar en un embarazo inmediato. Implica poder decidir, con información y acompañamiento médico, cuándo y cómo proyectar la maternidad. En un contexto donde muchas personas eligen postergar ese momento por motivos personales, profesionales o vinculares, preservar la fertilidad se convierte en una herramienta concreta para ampliar posibilidades futuras.
La fertilidad no es algo estático ni garantizado en el tiempo. Está profundamente ligada a la edad, a la salud general y a la reserva ovárica. Por eso, cada vez más mujeres consultan sobre la congelación de óvulos como una forma de cuidar su fertilidad y tomar decisiones reproductivas con mayor libertad.
Congelar óvulos no significa que haya un problema hoy. Significa entender cómo funciona la fertilidad y anticiparse a los cambios naturales que ocurren con el paso de los años.
Preservar la fertilidad: cuándo conviene pensarlo
La congelación de óvulos puede ser una opción recomendable en distintas situaciones en las que no se planea un embarazo en el corto plazo. Muchas personas deciden postergar la maternidad por razones laborales, proyectos personales, falta de una pareja estable o simplemente porque no sienten que sea el momento adecuado.
Preservar la fertilidad a través de la vitrificación de óvulos permite conservar óvulos de mejor calidad, obtenidos en una etapa en la que la reserva ovárica es más favorable. De esta manera, se mantiene la posibilidad de concebir más adelante, incluso cuando la fertilidad natural ya comenzó a disminuir.
También existen situaciones médicas en las que la preservación de la fertilidad es especialmente importante, como antes de tratamientos oncológicos, cirugías ginecológicas o enfermedades que puedan afectar la función ovárica.
En todos los casos, la indicación se evalúa de manera individual, teniendo en cuenta la historia clínica, los estudios y el momento vital de cada persona.
La edad y la fertilidad: un factor central
Uno de los factores más determinantes en la fertilidad es la edad. En términos generales, se recomienda considerar la congelación de óvulos antes de los 35 años, ya que en ese período la cantidad y calidad de los óvulos suelen ser óptimas.
A partir de los 35 años, la reserva ovárica comienza a disminuir de forma progresiva, y también aumenta la proporción de óvulos con alteraciones cromosómicas. Esto no significa que no se pueda preservar la fertilidad después de esa edad, sino que las probabilidades de éxito pueden ser menores, especialmente luego de los 38 años.
Por ese motivo, cada caso debe evaluarse con estudios específicos de fertilidad, como la hormona antimülleriana (AMH) y la ecografía transvaginal con recuento de folículos antrales. Estos estudios permiten estimar la reserva ovárica y orientar sobre el potencial beneficio de la vitrificación.
Congelación de óvulos: ¿cambia el procedimiento según el motivo?
El procedimiento de congelación de óvulos es el mismo tanto si se realiza por motivos sociales como por razones médicas. La técnica utilizada es la vitrificación, un método de congelación ultrarrápida que permite preservar los óvulos sin que pierdan calidad.
Lo que sí puede variar es la organización del tratamiento. En los casos de preservación de la fertilidad por decisión personal, el proceso se puede planificar con mayor tranquilidad, eligiendo el momento más adecuado del ciclo.
En situaciones oncológicas, en cambio, la preservación suele ser más urgente y se adaptan los protocolos para no retrasar el inicio del tratamiento médico principal. En estos casos, además, se utilizan esquemas especiales de estimulación ovárica para reducir riesgos y cuidar la salud general de la paciente.
Estudios previos para evaluar la fertilidad
Antes de iniciar un tratamiento de congelación de óvulos, se solicitan estudios que permiten evaluar la fertilidad y definir el protocolo más adecuado. Entre los principales se encuentran la medición de la hormona antimülleriana (AMH), que estima la reserva ovárica, y la ecografía transvaginal con recuento de folículos antrales.
También se solicitan estudios hormonales como FSH, LH y estradiol, que ayudan a evaluar el funcionamiento del ciclo menstrual. A esto se suma el chequeo ginecológico anual y un control general de salud para descartar condiciones que puedan interferir con el procedimiento.
Estos estudios no solo permiten saber si una persona es buena candidata para vitrificar óvulos, sino también estimar cuántos óvulos podrían obtenerse y qué expectativas realistas se pueden plantear a futuro.
Cuántos óvulos conviene congelar
La cantidad de óvulos a vitrificar depende de la edad reproductiva y del proyecto familiar. No todos los óvulos congelados darán lugar a embriones viables ni a embarazos evolutivos, y la tasa de éxito disminuye con la edad al momento de la vitrificación.
Por eso, el especialista en fertilidad ajusta el plan de estimulación según la reserva ovárica y los objetivos reproductivos, ya sea buscar uno o más hijos en el futuro. En algunos casos, puede ser recomendable realizar más de un ciclo de estimulación para alcanzar un número adecuado de óvulos vitrificados.
Cómo es el proceso de congelación de óvulos
El procedimiento completo de vitrificación de óvulos suele durar entre 10 y 14 días desde el inicio de la estimulación ovárica.
Luego de la primera consulta y los estudios previos, se espera el comienzo del ciclo menstrual para iniciar la estimulación. Durante aproximadamente 10 a 12 días se administran inyecciones hormonales diarias y se realizan controles ecográficos, generalmente entre dos y tres, para evaluar la respuesta del ovario.
Cuando los folículos alcanzan el tamaño adecuado, se programa la punción ovárica. Es un procedimiento ambulatorio, bajo sedación, que dura alrededor de 20 minutos. Ese mismo día, los óvulos maduros obtenidos se vitrifican y quedan almacenados.
Seguridad del tratamiento y efectos secundarios
La estimulación ovárica puede generar efectos secundarios leves y transitorios, similares a los del síndrome premenstrual, como distensión abdominal, sensibilidad mamaria o molestias pelvianas. En general, son síntomas controlables y temporales.
En pacientes con ciertas condiciones, como síndrome de ovario poliquístico, se utilizan protocolos más suaves y un monitoreo estricto para minimizar el riesgo de hiperestimulación ovárica. El objetivo siempre es preservar la fertilidad de forma segura y personalizada.
Fertilidad y enfermedades asociadas
Algunas condiciones médicas pueden influir en el plan de preservación de la fertilidad. En mujeres con síndrome de ovario poliquístico, suele haber buena reserva ovárica, aunque se requiere un seguimiento cuidadoso.
En casos de endometriosis, especialmente si hubo cirugías previas sobre los ovarios, la reserva puede verse reducida. Por eso, se recomienda considerar la congelación de óvulos lo antes posible, antes de que la enfermedad avance.
Las alteraciones tiroideas también deben estar correctamente controladas antes de iniciar cualquier tratamiento relacionado con la fertilidad.
Hábitos que impactan en la fertilidad
Los hábitos de vida influyen directamente en la calidad ovocitaria. Mantener un peso saludable, evitar el tabaco y el alcohol, dormir adecuadamente y llevar una alimentación equilibrada mejora la respuesta del ovario y las probabilidades de obtener óvulos de buena calidad.
Estos cuidados son recomendables antes de vitrificar óvulos y también a largo plazo, como parte del cuidado integral de la fertilidad.
Óvulos o embriones: una decisión personal
En general, se recomienda preservar óvulos antes que embriones, ya que esto mantiene la autonomía reproductiva. Congelar embriones implica decisiones compartidas y acuerdos legales sobre su uso futuro, especialmente en caso de separación.
Por eso, cuando no hay certeza sobre el futuro de la relación, muchas personas eligen vitrificar óvulos y definir más adelante cómo utilizarlos.
Uso futuro de los óvulos vitrificados
Cuando se decide buscar un embarazo, los óvulos se descongelan en el laboratorio y se fertilizan mediante técnicas de Fecundación In Vitro, como ICSI. Luego, los embriones se cultivan y se transfiere uno al útero preparado para la implantación.
Las probabilidades de embarazo dependen principalmente de la edad al momento de la vitrificación y de la cantidad de óvulos congelados. Los óvulos no pierden calidad con el tiempo: conservan las características que tenían al ser vitrificados.
Hablar de fertilidad es hablar de tiempo, información y decisiones. La congelación de óvulos no es una promesa ni una obligación, sino una herramienta que permite ampliar posibilidades y tomar decisiones reproductivas con mayor libertad.
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