Aborto espontáneo: por qué ocurre, cómo se diagnostica y cuándo volver a intentar

El aborto espontáneo es una de las experiencias más frecuentes y, a la vez, más difíciles de transitar en el camino reproductivo. A pesar de su alta prevalencia, sigue siendo un tema rodeado de silencios, culpas y preguntas sin respuesta. Muchas personas atraviesan una pérdida gestacional preguntándose si hicieron algo mal, si podrían haberlo evitado o si volverá a ocurrir. 

Desde el punto de vista médico, el aborto espontáneo se define como la interrupción espontánea del embarazo antes de las 20 semanas de gestación, y ocurre con mayor frecuencia durante el primer trimestre. Se estima que entre el 10 y el 20 % de las gestaciones finaliza de esta manera, incluso en personas sanas y sin antecedentes. 

Comprender por qué ocurre, cómo se diagnostica, qué opciones de manejo existen y cuándo es posible volver a intentar resulta clave para atravesar este proceso con información clara, sin mitos y con el acompañamiento adecuado. 

Por qué ocurre un aborto espontáneo 

La gran mayoría de los abortos espontáneos del primer trimestre se deben a alteraciones cromosómicas del embrión, ya sea en el número o en la estructura de los cromosomas. Estas alteraciones son incompatibles con el desarrollo embrionario normal y ocurren al momento de la fecundación o en las primeras divisiones celulares. 

En estos casos, el aborto no es consecuencia de una acción, un esfuerzo, una emoción o una decisión tomada durante el embarazo. Se trata de un evento biológico no prevenible, que forma parte de un mecanismo natural de selección. 

Por este motivo, es fundamental reforzar un mensaje claro desde el inicio: el aborto espontáneo ocurre, en la mayoría de los casos, sin que la persona haya hecho nada mal. No es consecuencia de caminar, trabajar, tener relaciones sexuales, pasar por una situación de estrés habitual. 

La frecuencia del aborto espontáneo explica por qué muchas gestaciones se pierden incluso antes de ser clínicamente reconocidas. Cuando el embarazo se confirma y luego se interrumpe, el impacto emocional suele ser profundo y requiere un acompañamiento respetuoso y empático. 

Cómo se diagnostica un aborto espontáneo 

El diagnóstico del aborto espontáneo se realiza a partir de la evaluación clínica, estudios de laboratorio y métodos por imágenes. 

En algunos casos, la sospecha surge a partir de una determinación de beta-hCG que no aumenta de la manera esperada. En un embarazo evolutivo, los valores de esta hormona se incrementan progresivamente; cuando esto no ocurre, puede indicar una gestación detenida. 

La ecografía transvaginal es una herramienta clave en el diagnóstico. A través de ella, puede observarse la ausencia de actividad cardíaca fetal cuando ya debería estar presente, o un desarrollo embrionario detenido en relación con la edad gestacional estimada. 

Desde el punto de vista clínico, la paciente puede estar completamente asintomática o presentar síntomas como sangrado genital, que suele acompañarse de dolor tipo cólico. La intensidad de estos síntomas es variable y no siempre se correlaciona con la evolución del cuadro. 

Opciones de manejo: esperar, medicación o procedimiento quirúrgico 

Una vez confirmado el diagnóstico, el manejo del aborto espontáneo dependerá de varios factores: la edad gestacional, las condiciones clínicas de la paciente y sus preferencias, siempre evaluadas en conjunto con el criterio médico. 

Una de las opciones es la conducta expectante, que consiste en esperar a que la expulsión del contenido uterino ocurra de manera natural. Este proceso puede demandar días o incluso semanas, y requiere controles médicos para asegurar que la evolución sea adecuada. 

Otra alternativa es el manejo médico, que se realiza mediante la administración de medicación por vía oral o vaginal para acelerar el proceso de expulsión. Esta conducta es altamente efectiva y permite evitar una intervención quirúrgica en muchos casos. 

La tercera opción es el manejo quirúrgico, que consiste en la extracción de los restos ovulares en el quirófano, bajo anestesia. Esta alternativa puede indicarse según la edad gestacional, la presencia de sangrado abundante, signos de infección o por preferencia de la paciente. 

No existe una única conducta correcta. La elección del manejo debe ser personalizada, informada y acompañada. 

Qué estudios se recomiendan después de un aborto espontáneo 

Después de una primera pérdida gestacional, y siempre que la paciente no presente enfermedades asociadas y el examen físico sea normal, no se recomienda realizar estudios de rutina

Esto se debe a que la mayoría de los abortos espontáneos tempranos son eventos aislados, vinculados a alteraciones cromosómicas del embrión, y no tienden a repetirse. El riesgo de que vuelva a ocurrir es similar al de la población general. 

Los estudios complementarios se reservan para situaciones particulares, como antecedentes clínicos relevantes, enfermedades crónicas, pérdidas recurrentes, abortos en el segundo o tercer trimestre o antecedentes de trombosis. 

En esos casos, el médico puede indicar estudios genéticos, hormonales, metabólicos, inmunológicos o infecciosos, siempre de manera individualizada y evitando estudios innecesarios que no modifiquen la conducta médica. 

Qué hacer frente a abortos recurrentes 

Cuando una persona presenta dos o más abortos espontáneos, se habla de pérdidas gestacionales recurrentes y el abordaje clínico cambia. 

En este escenario, se amplía la evaluación y puede incluir estudios genéticos de la pareja, evaluación de la cavidad uterina mediante ecografía o estudios específicos, evaluación hormonal y metabólica, y estudios inmunológicos para descartar causas tratables. 

Aun así, es importante saber que en un porcentaje significativo de los casos no se identifica una causa concreta. Incluso en estos escenarios, más del 60–70 % de las personas logra posteriormente un embarazo evolutivo sin necesidad de tratamientos complejos

La consulta con un equipo especializado en fertilidad permite ordenar la información, definir estrategias de búsqueda y, en algunos casos, evaluar herramientas específicas como el diagnóstico genético preimplantacional, cuando está indicado. 

Cuándo volver a intentar embarazo 

Desde el punto de vista médico, no es necesario esperar largos períodos para volver a buscar embarazo luego de un aborto espontáneo. En general, se puede intentar nuevamente una vez que se haya producido al menos un ciclo menstrual y la persona cuente con el alta médica. 

La evidencia actual muestra que buscar embarazo en el corto plazo no aumenta el riesgo de una nueva pérdida ni de complicaciones. 

Sin embargo, más allá de lo biológico, es fundamental considerar el aspecto emocional. Volver a intentar debe ser una decisión tomada cuando la persona o la pareja se sienta preparada, contenida y acompañada. 

Cuidados que pueden mejorar las chances en un próximo intento 

Después de un aborto espontáneo, se recomienda la suplementación con ácido fólico prenatal para reducir el riesgo de alteraciones del tubo neural en futuras gestaciones. 

También se aconseja evitar el consumo de tabaco, alcohol y drogas, y controlar enfermedades preexistentes como trastornos tiroideos, diabetes o alteraciones metabólicas. 

El manejo del estrés y el acompañamiento emocional forman parte central del abordaje. El aborto espontáneo genera tristeza, angustia y, en algunos casos, requiere apoyo psicológico especializado. Acompañar emocionalmente a la paciente y a la pareja no es un complemento, sino parte del cuidado integral. 

Profilaxis anti-Rh: un punto importante a considerar 

En los casos en los que la paciente tiene grupo sanguíneo Rh negativo y la pareja es Rh positivo, se recomienda la administración de profilaxis anti-Rh luego del aborto espontáneo. Esta medida preventiva evita la sensibilización materna y reduce el riesgo de complicaciones en futuros embarazos. 

La indicación y el momento de la profilaxis deben ser evaluados por el equipo médico. 

Cuándo consultar de urgencia y cuándo pedir una evaluación en fertilidad 

Durante un embarazo, se debe consultar de urgencia ante sangrado genital abundante, dolor abdominal intenso, fiebre o síntomas generales, ya que pueden indicar complicaciones que requieren atención inmediata. 

Una vez completado el aborto, la consulta médica no suele ser urgente, pero sí necesaria para analizar la evolución, brindar contención emocional y planificar los pasos a seguir. 

La consulta con un especialista en fertilidad está indicada en casos de abortos recurrentes, pérdidas en el segundo o tercer trimestre, dificultad para lograr embarazo luego de un tiempo prolongado de búsqueda, edad materna avanzada o antecedentes médicos relevantes. 

Consultar temprano no implica iniciar tratamientos complejos. Muchas veces, permite acompañar mejor, ordenar expectativas y reducir la ansiedad en el camino hacia un nuevo intento. 

Si estás pasando por una pérdida gestacional, si tuviste más de un aborto espontáneo o si necesitás orientación para saber cómo seguir, podés contactarte con nuestro equipo especializado en fertilidad
Estamos para ayudarte a entender tu situación, responder tus dudas y acompañarte con criterio médico y contención emocional. 

Buscar información es un primer paso. Buscar acompañamiento también lo es. 

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